Desde la otra orilla del silencio,

más allá de lo lejano y el olvido

el retrato en sepia nos devuelve

un gesto de esplendor junto a las flores,

la mirada de ayer o la respuesta

que duerme en el tiempo detenido.

(Retrato en sepia)

De esta tierra, poemario de Juan Olivares

sábado, 22 de julio de 2017

NAVAS DE SAN JUAN EN EL INFRAMUNDO

Gabriel CARRASCO HURTADO



No hay que desdeñar ningún aspecto del patrimonio material que se posee: cortijos, fuentes, molinos, casas, arquitecturas…; tampoco del inmaterial: costumbres, hablas, usos… la literatura navera se ha ocupado con éxito de estas cuestiones; ahora bien, hubo una cuestión que no sabríamos categorizar y que siempre nos sorprendió por dos razones: primero por la difícil intelectualización del concepto y segundo por la ingente cantidad de recursos que el pueblo dedicó durante siglos.
Sin dar más rodeos hablamos de la intensa atención que los vecinos de Las Navas de San Juan dedicaron a las Benditas Ánimas del Purgatorio a través de su Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio.
Dentro de los inframundos de nuestra civilización encontramos el purgatorio, un difícil concepto teológico a modo de estadio en el que las almas de los fallecidos permanecían previamente al conocimiento inmediato de Dios (el Paraíso).
La causa era la defunción con pecados no perdonados o no satisfechas las penitencias.
Se trataba de expiar y purificarse en el purgatorio.
Siendo tan difícil que un difunto muriera en la perfección de su alma, el purgatorio que siempre se sintió como un lugar físico cercano a los vivos, acogía ingente cantidad de almas de nuestros difuntos y así lo han corroborado santos de la Iglesia que han dado testimonio de sus encuentros con el purgatorio.
Algunos teólogos han hablado de almas en pena, mas por la inmensa misericordia de Dios, el purgatorio no tiene nada que ver con el infierno en las penas. Sí se distinguían distintas etapas para las distintas almas en función de la purificación.
Aquellos naveros, hasta bien entrado el s XIX, las atendieron tenazmente: acompañaban a difuntos, costeaban entierros, etc…y sobre todo sufragaban para ofrecimientos de misas por las ánimas del purgatorio, ofrecimientos de comunión, limosnas…
No podemos saber el íntimo sentido de nuestros antepasados al respecto pero si hay datos que refrendan esta verdadera preocupación, por ejemplo el gran patrimonio que tenía la Cofradía en Las Navas. Por ejemplo ese gran molino aceitero de las Ánimas -el más grande a principios del s. XIX del pueblo- sito al final de la actual calle Real (1) o ese gran latifundio, propiedad de las Ánimas en su día: las tierras y cortijos de La Lanzada…



No es casual que, a más, se dedicara una calle a la Virgen del Carmen cuando en Las Navas siempre se las nombró por simples y explicitas razones: Alta, Parras, Risquillo, Altozano, del Llano, del Castillo, del Santo (donde estaba su ermita), Lorite (donde vivió Antón de Lorite), del Agua…
Esa calle era la del horno - porque había un horno- pero se renombró dedicándola a la Virgen del Carmen..
La Virgen del Carmen siempre representó ser la intercesora de las Ánimas del Purgatorio. Tenía la facultad de liberarlas…
Y, a mayor abundamiento, bien entrado el s. xx al construir el nuevo cementerio del pueblo (el actual) la capilla central se dedica también a la Virgen del Carmen, incluso dentro está su imagen.

Los datos son indubitados.

Todavía recordamos casi terminando el s. XX, como en prácticamente ninguna casa de Las Navas faltaban las mariposas en aceite siempre encendidas. Era ocupación y preocupación sobre todo de las personas más ancianas el que nunca se apagaran.

Para las Ánimas…

El Purgatorio, como concepto teológico está actualmente plenamente vigente en la Iglesia Católica.

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NAVAS DE SAN JUAN EN EL INFRAMUNDO, de Gabriel Carrasco Hurtado, apareció en Érase una vez Navas de San Juan el 7 de julio de 2017.
(1) Ramón Díaz Merino.