Desde la otra orilla del silencio,

más allá de lo lejano y el olvido

el retrato en sepia nos devuelve

un gesto de esplendor junto a las flores,

la mirada de ayer o la respuesta

que duerme en el tiempo detenido.

(Retrato en sepia)

De esta tierra, poemario de Juan Olivares

miércoles, 11 de enero de 2017

Modernidad líquida vs. el tiempo atávico



Gabriel CARRASCO HURTADO

Hacíamos, en una de nuestras proposiciones[1], a modo de declaración de principios, definición de El Tiempo Atávico como el conocimiento desde diversas perspectivas de la forma de ser y de vivir de nuestros antepasados y como esos comportamientos, miméticos, iguales en el transcurrir de generaciones les hizo pervivir en un mismo territorio desde siglos y quizás desde milenios.
También, y como consecuencia de ello, como se repetían o reaparecían por pura intuición histórica en nosotros mismos, coincidiendo plenamente con antepasados remotos, de los que, de no ser por un estudio minucioso y detallado, no sabríamos absolutamente nada.
Como el trigo que cae en la tierra muere para dar vida, nosotros somos el fruto de nuestros antepasados.
Locke en su “Ensayo sobre el entendimiento humano" de 1690 dice que “La mente está relacionada con la historia haciendo de la experiencia (la historia) fuente de ideas. Utilizando el conocimiento como percepción de concordancia o discordancia de estas, teniendo como objetivo formar parte de la mente universal y eterna.”
¿Por qué la historia? La historia como disciplina de conocimiento, la historia es la verdad en la impotencia del Hombre acerca de su propio discurrir.
El reciente fallecimiento del filósofo Zygmunt Bauman[2] nos ha devuelto la perspectiva a su Modernidad Líquida como categoría sociológica.
La liquidez de Bauman es metáfora de la dispersión o de la fragilidad[3] sugerida a partir de la decadencia o de la meta de la modernidad.
El ideal de libertad de la ilustración o de la desregulación promueve vínculos humanos precarios y volátiles; individualismo y privatización del modus vivendi.
A partir de ahí Bauman describe las contradicciones y las tensiones de las nuevas relaciones sociales:
- El otro es extraño, por desconocido, y por tanto portador de incertidumbre.
- El éxito siempre conlleva una desvinculación afectiva.
- No hay una metafísica del hombre, cualquier definición es volátil, ondulante, resbaladiza…
- La desterritorialización es, también, condición para el éxito; la apropiación del territorio pasa a ser un lastre.
- Hay una explicitación de la globalización y de un mundo policéntrico.

¿Qué devendrá?






[1] Carrasco Hurtado Gabriel (2016). Reminiscencias y perspectivas del Estado de Santisteban del Puerto y el Priorato de Santa María del Collado. Conferencia de Admisión en el Ateneo de Ilugo de Santisteban del Puerto.
[2] Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010.
[3] Vasquez Rocca, Adolfo (2008). Z Bauman: Modernidad liquida y fragilidad humana