miércoles, 16 de abril de 2014

Recuerdos de San Esteban



© Fotografía propiedad de Francisco Javier Sánchez Fernández
 reproducidas del  grupo de facebook EL CHINERO.

Hoy traemos una de las imágenes más bellas y sugerentes que hemos podido recopilar del que es el escenario principal de nuestra búsqueda. El viejo Santisteban del Puerto.
Ante nosotros el viejo oppidum ibero, probablemente Ilurgia.
La cima de lo que hoy conocemos como El Cerro del Castillo de San Esteban es uno de esos lugares privilegiados donde sentir el paso de la historia en vivo y en directo. Ahora.
A tiro de piedra del gran Castulone, ciudad aristocrática y poderosa ibera (capital de la Oretania) y más tarde romana (encuadrada en la Tarraconense y más tarde en la Baética) se emplazaría este espacio estratégico, a modo de ciudad-estado oretano.
Es el paradigma de la zona. Minería, aceite de oliva y control de las comunicaciones norte-sur (desde la meseta al sur por Sierra Morena) serían las principales cualidades el viejo oppidum.
Sucedió la eterna Roma. En un pedestal de la Estatua de Adriano se hace referencia al la denominación del lugar como Ilugo. La Ilurgia ibera o Itangi ahora es Ilugo y se consolida como un municipio latinii.
Roma se funde con las invasiones germánicas en la península ibérica y nuestro Cerro del Castillo su recinto fortificado, el antiguo Santisteban del Puerto pasa a llamarse San Esteban (San Isteban o San Astiban). Ya no perdería el nombre hasta nuestros días. Pero el lugar, a parte de villas diseminadas por su alfoz, seguía siendo el núcleo principal.
La dominación musulmana de la zona, ya en el siglo octavo, fue el germen del actual Santisteban del Puerto y en la foto se puede apreciar esto.
Sin cambiar la denominación, adaptándola, Sant Astabin, salio de sus defensas y en la parte suroeste se expandió. Se trata de La Farrabullana, barrio que a día de hoy conserva un trazado similar y hasta conserva el nombre.
Castilla y León abre el paso hacia las Andalucias, precisamente por la zona de Despeñaperros y necesita dejar expedito el camino a Úbeda y Baeza. Fernando el Santo hace rendir la plaza.
Después de varios avatares en Castilla reseñar el año 1.285. En ese año Sancho IV eleva a Santisteban a la categoría de Villa de Realengo. Sin sometimiento alguno a jurisdicción señorial.
Una toma de partido equivocada, casi un siglo después, oscurecería en el yugo del feudalismo por los siglos a nuestra querida Villa. Sucedió en 1.371 y ya hasta la abolición de los señoríos del siglo diecinueve no recobraría su antigua importancia medieval.
Ya era tarde. De su termino se habían desgajado numerosas históricas posesiones: los Lugares de Las Navas y El Castellar; Las Dehesas de Aldeaquemada y Montizón; El Acero…
Y ahí sigue el viejo Santisteban del Puerto. Solar de una grandeza milenaria. Con sus trazas ocultas, quizás escondidas, pero intactas de dar fe de su pasado eminente.